5 consejos para ser una tía molona, o por lo menos intentarlo

El post de hoy comienza de una forma muy personal porque la semana pasada fue el cumple de mi ratona preciosa, mi sobrina Nira. Cumplió dos añitos esa personita habladora, risueña y cantarina que ha revolucionado por completo a la familia y que, por supuesto, ha inspirado este post sobre cómo ser -o intentar ser- una tía molona.

He de decir que, tristemente para mí, soy tía molona en la distancia (y no cualquiera, sino de esas que sólo te permiten ir unas tres veces al año a casa), así que intercalaré consejos sobre cómo llevar esto de estar a miles de kilómetros con trucos para las que tienen la suerte de estar cerquita de sus sobris (¡cuánto os envidio!).

Super sobri con la tía que intenta ser molona

1. Sé como el jueves

Estamos a medio camino entre los molones abuelos que permiten todo y los “duros” padres que ponen normas. Tenemos que buscar el equilibrio y a veces no es fácil intentar educar pero sin dejar de ser guay. Mi truco es intentar razonárselo todo, aunque le estemos diciendo que no. Contamos con la energía y la paciencia que da el verles a ratitos, así que estamos siempre más “frescos” para afrontar rabietas y cabezonerías sobriniles. Y si aún así continúa, llama a la mami y que sea ella la mala de la película.

2. Estate conectada

Esto es más fácil cuando estás cerca pero, si no es así, tus mejores aliados serán Skype, y el móvil. A mí me salvan la vida y hacen que la peque me reconozca desde pequeñita –y eso no veas como mola-. Las fotos y vídeos por Whatsapp también ayudan a verlos crecer día a día. Además, estos renacuajos son nativos digitales y controlan muchísimo. Mi sobri me llamaba sola por Skype y al móvil desde que tenía 18 meses. Llegaba a casa y tenía 10 llamadas perdidas en el ordenador ¡es tremenda y muy lista!

3. Ser una tía molona es ser una tía creativa

Esta es nuestra mejor baza –y más si lo llevas en la distancia-. Las tías molonas tenemos que inventar juegos, canciones, vídeos, etc. Para que nuestros sobris se lo pasen pipa y vengan corriendo a nuestros brazos. Mi Nira todavía es muy peque, pero estoy deseando que crezca para poder hacer fiestas de pijamas, acampadas temáticas, teatrillos…vamos, que ya tengo una lista de To Do esperando por ella.

4. Cuenta con el apoyo de tu familia

Este punto va dirigido sobre todo a las tías en la distancia. En mi caso, sin el apoyo de mis hermanos, mi cuñada y mis padres -que diariamente le hablaban de mí a la peque, le repetían mi nombre, le enseñaban mi foto y le explicaban quien era- no sería posible que a día de hoy Nira me reconozca tan bien, me hable, me quiera llamar…el apoyo de los tuyos es fundamental para sobrellevar la distancia. Si la familia no está unida, siempre seremos extraños. La frase “el roce hace el cariño” es muy típica pero totalmente cierta. La primera vez que vi un vídeo de mi sobri sosteniendo una foto mía, dándole besos y diciendo “es Lisi”, casi muero de la emoción.

5. Simplemente, quiere

Esto es tan simple como efectivo. El cariño llama al cariño y no hay más. Aunque es verdad que hay niños “despegados”, que extrañan mucho y se pegan a las faldas de los papis cuando te acercas, no desesperes porque, al final, si lo quieres y se siente querido, tarde o temprano caerá rendido a tus encantos de tía. ¡Así que a achuchar y a mimar se ha dicho!

Tal y como os comenté, este post está dedicado a mi ratona preciosa: eres la mejor sobrina del mundo y estoy deseando vivir mil aventuras contigo. Recuerda siempre que tu tía, más desastre que molona, estará ahí siempre para ti. Porque para lo verdaderamente importante, no hay kilómetros que nos separen.

Super sobri y super tía en acción

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