Bienvenido bebé arcoiris: la experiencia de mi segundo parto

Nuestro bebé arcoiris llegó dos semanas antes de lo esperado. Tenía prisa por nacer, tanta como nosotros por tenerle entre nuestros brazos y achucharle bien fuerte. Parir en medio de una pandemia, después de haber tenido dos abortos y sin saber el sexo de tu bebé es toda una experiencia. Hoy quiero contarosla con todo detalle. ¡Dentro post! (sin duda uno de los más especiales de mi blog)

Cada parto es un mundo

¡Qué verdad tan grande! Mis partos no se han parecido en nada. Al primero (en su día os conté mi experiencia en estos dos post: parte 1 y parte 2) llegué con muchísima calma y sin saber lo que era vivir una de las experiencias más intensas y maravillosas de la vida.

A mi segundo parto llegué más nerviosa y con más miedo. Seguramente porque ya sabía que las cosas se podían complicar (mi primer bebé vino con vuelta de cordón y hubo que precipitar su nacimiento porque las pulsaciones le bajaban mucho) y porque tenía otro peque del que no me había separado nunca tanto tiempo. Pero también porque el temor me había acompañado durante todo mi embarazo. Después de vivir dos abortos, esperaba con impaciencia tener a mi bebé arcoiris en mis brazos y comprobar que estaba sanito.

Y, por supuesto, la situación actual tampoco acompaña.

Parir en tiempos de covid

A estas alturas, los protocolos están mucho más establecidos y no hay tanto caos y confusión como hace un año, durante la primera ola (¡cuánto me he acordado de las familias que tuvieron a sus bebés en pleno confinamiento!). Aún así, parir en tiempos de covid tiene algunas peculiaridades:

  • PCR antes del parto. Una prueba bastante desagradable. En el hospital en el que di a luz, solo me la hicieron a mí. Si hubiese dado positivo, nos habrían aislado y se la hubiesen hecho también a maridín.
  • Parir con mascarilla. Antes de vivirlo, lo pensaba y me agobiaba (en mi primer parto me tuvieron que poner oxígeno porque me mareaba). Pero la verdad es que casi no me di cuenta de que la llevaba. :)
  • Nada de visitas. Incluso en algunos hospitales tampoco dejan salir al papá. Sinceramente, agradecimos ese tiempo de calma para conocernos los tres y coger fuerzas para la vuelta a casa. Lo peor fue no poder ver a nuestro otro hijo.
  • Altas precoces. No fue mi caso, ya que el hospital en el que di a luz mantiene los protocolos previos al covid, pero sé que en muchos están acortando el tiempo de hospitalización. Mi recomendación es que te informes en el hospital en el que darás a luz.

Cómo me puse de parto

Nuestro bebé arcoiris tenía prisa por nacer. Justo el día que cumplía 38 semanas me puse de parto (una casualidad maravillosa: nació el día en el que salía de cuentas de su hermano, que también se adelantó, pero solo 3 días). Es cierto, que durante la semana me sentía un poco rara, pero sinceramente, no esperaba que se adelantase tanto.

Empecé a fisurar la bolsa de madrugada, sobre las 3 h. De primeras, pensaba que se me había escapado el pis. Recuerdo que le dije a maridín “no me puedo creer que me haya hecho pis en la cama”. Pero rápidamente cuando vi que era un líquido transparente y que no dejaba de salir, me di cuenta de que no era eso, sino que el parto se había desencadenado.

Desde ese momento, las contracciones se fueron intensificando (muchísimo, algunas incluso duraban 2 y 3 minutos) y siendo cada vez más regulares (no me daban prácticamene tregua). A las 9:30 h de la mañana llegábamos al hospital y lo primero que hicieron fue ponerme monitores. Más tarde, cuando me exploraron, me confirmaron que ya estaba dilatada de 4 cm y me ingresaron.

Como dato curioso, ese día había luna llena y el hospital estaba desbordado. En urgencias éramos 5 mujeres de parto y los paritorios estaban llenos. De hecho, una de las matronas que asistió mi parto llevaba toda la noche trabajando y tuvo que doblar turno. Eso no hizo que se le borrase la sonrisa de la boca. Nunca olvidaré el cariño y la dulzura con la que me trató.

Faltaba poco para conocer a nuestro bebé arcoiris

Cuando llegamos al paritorio me invadió el miedo. Comencé a llorar mucho y solo le decía a maridín que quería que naciese ya y que estuviese bien. Además de conocer a nuestro bebé arcoiris, íbamos a descubrir por fin si era niño o niña. El único momento en el que pensé en eso, fue cuando maridín y yo empezamos a decidir el nombre de niña porque seguíamos sin tenerlo claro (los dos presentíamos desde el principio lo que sería).

 

Después, no volví a pensarlo. Solo esperaba que naciese cuanto antes. Pedí la epidural (afortunadamente esta vez fue una sedación perfecta: nada de dolor, pero sentía todo) y a las 12 del mediodía ya había dilatado por completo. Llegó el momento de empujar.

Y entonces, llenó todo con su luz

Fueron dos horas y media de pujos. Fue agotador, pero también precioso. Las matronas (maravillosas profesionales) no intervinieron nada más que para explorarme en un par de ocasiones. Se limitaron a alentarme, darme ánimos, invitarme a tocar la cabecita de mi bebé cuando ya asomaba. Maridín también estuvo ahí, al pie del cañón: dándome todo su amor, cogiéndome la mano, ayundádome a empujar, animándome y apoyándome como siempre.

Algo que también me ayudó muchísmo fue estar conectada a mi bebé. Hice equipo con él. Lo leí en el libro de Miriam Tirado “Maternidad a flor de piel” y realmente funcionó. Le hablaba, le decía: “vamos, mi bebé, nosotros podemos”; “lo estamos haciendo genial”; “ya falta menos para conocernos”… Porque un parto es cosa de dos: de la mamá y del bebé.

1613662939547-01

Y cuando las fuerzas ya empezaban a flaquear, por fin sentí salir su cabeza y en el siguiente pujo parte de su cuerpo. Entonces mis manos encontraron su cuerpo, mis ojos lo vieron por primera vez (de reojo veía a maridín alzar la cabeza, para esquivar a los que se interponían entre él y el bebé, y ver lo que era ja ja ja) y nuestros cuerpos por fin se tocaron y se sintieron. Aún unidos por el cordón umbilical, mi niño llegó a mi pecho y respiré tranquila: ya estaba aquí mi bebé arcoiris, el que tanto había soñado y esperado. Ya lo tenía entre mis brazos, sanito (aunque tuvimos un pequeño susto porque nació con petequias, pero después de una analítica nos confirmaron que todo estaba bien y que se habían producido por el parto). Y a mí, tan solo me dieron dos puntos superficiarles.

1616099105394-01

A las 14:25 h nacía nuestro segundo hijo (con 3,750 kg y 52 cm) y lo llenaba todo con su luz. Fue mágico descubrir que era un niño, después de 9 meses aguantando la intriga. Volvíamos a vivir la experiencia más apasionante de nuestra vida: ser mamá y papá.

 

Cómo desvelamos el gran misterio

Imaginad a nuestra familia y a nuestros amigos. Todos estaban deseando ver su carita, pero también saber si era niño o niña. No teníamos muy claro cómo anunciarlo, pero el instinto me lo puso fácil. Justo la tarde de antes (sin saber que al día siguiente me pondría de parto), grabé un vídeo muy sencillo con fotos de la evolución del embarazo. Lo dejé editado (en blanco y negro), con la canción de “Somewhere Over The Rainbow’. Cuando nació el peque, grabamos un clip en el propio paritorio y lo añadimos al vídeo. Esta parte la pusimos en color (para simbolizar el arcoiris, la luz después de la oscuridad) y después de unos segundos (para darle intriga) añadimos un texto en el que desvelábamos su nombre y, por tanto, que era un niño.

Sigo emocionándome cada vez que veo el vídeo. Porque llevar a mi bebé arcoiris y traerle a este mundo ha sido maravilloso. Todo ha mercido la pena: cada temor, cada pinchazo de heparina, llevar medias de compresión todo el embarazo (y tener que parir con ellas), cada contracción, cada lágrima… No cambiaría nada y lo volvería a vivir todo con los ojos cerrados.

1616239984447 (1)-01

Gracias, nuestro bebé arcoiris, por regalarme un parto tan precioso y por multiplicar el amor, la alegría y la luz que hay en nuestro hogar y en nuestra familia. Ya eres, junto a tu hermano, lo mejor que hemos hecho nunca y lo más bonito que nos ha pasado en la vida.

 

 

6 comentarios Añade el tuyo
  1. Me ha encantado el post y cómo cuentas tu experiencia. Doy a luz en un par de meses y espero que sea así de respetuoso. Me apunto el libro porque pinta interesante.

    1. ¡Qué bien! Ojalá que sí que sea respetuoso, aunque sin duda será un día muy especial porque conocerás a tu bebé. Y el libro muy recomendable. Me encantó. Un abrazo fuerte!

Responder a Leire Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *